UN PERUANO LLAMADO MARTIN
“Misericordia quiero no sacrificios”, Mateo 9-13
El mensaje más significativo que nos dio Jesús en vida fue la total entrega hacia sus semejantes , “Amaos los unos a los otros” palabras que dieron el inicio a una transformación radical en las costumbres de la época donde reinaba el continuo enfrentamiento en busca de una real justicia social, pero Jesús marco un camino muchos más severo y sacrificado, busco que los hombres buscaran en su interior aquella fuerza espiritual humana capaz de generar entre ellos una total predisposición a vivir con justicia y solidaridad.
Jesús al morir forjo la continuidad de estas enseñanzas a través de sus seguidores y hombres de bien, hubieron muchos mártires que hicieron acrecentar el valor de un legado representado en la caridad y el amor a nuestros semejantes.
Estos seguidores han marcado en el transcurrir del tiempo un ejemplo de total desprendimiento de las cosas materiales, por el servicio y entrega a los demás, estas personas lograron descubrir una felicidad tan profunda cuya satisfacción representaba cada obra en bien del prójimo, un sentimiento que muy pocos seres humanos pueden adherir a su naturaleza. Estas personas por este legado fueron llamadas santos o santas, porque santificaron sus vidas en un solo ideal, ayudar al prójimo
Los peruanos tenemos el orgullo de tener en nuestra historia a dos personajes nacidos en tiempos muy difíciles donde el abuso, discriminación, y explotación existían, Isabel Flores de Oliva y el mulato Martin de Porres, de ellos, Martin es la representación viviente de un ser humano que sintió en carne propia todos los atributos hostiles y discriminatorios de la clase social reinante en nuestra colonia.
Martin de porras hijo de esclava, ilegitimo y negro, no sucumbió ante el resentimiento o el odio social, en lugar se lleno de una fuerza espiritual infinita para hacernos recapacitar que solo se necesita de una sincera predisposición para entendernos unos a otros , logrando una convivencia en paz .
Martin fiel seguidor al mensaje de Cristo, predico la humildad, la sencillez, la mansedumbre y el perdón .
Con esta reconciliación libero a su alma de todo sentimiento mezquino o rencoroso.
Con esta reconciliación libero a su alma de todo sentimiento mezquino o rencoroso.
Trabajador infatigable fue barbero, peluquero, enfermero, pero entre los múltiples oficios que desempeño en su vida, escogió el de barrendero y limosnero, los oficios más humildes, que le dieron la satisfacción de estar en continuo servicio en bien de los demás.
No pudo ser admitido en la iglesia como fraile por los prejuicios raciales y sociales de la época, pero ingreso como un simple colaborador, casi al final de su vida la iglesia pudo integrarlo como religioso, aun después de muerto espero más de 300 años para ser canonizado .
Hoy en día la iglesia católica debe mirar su perpetuidad de la mano con el avance y los cambios estructurales de la humanidad , siendo la fuerza espiritual que proporcione al hombre aquella fortaleza necesaria para enfrentar las dificultades , pero por sobre todo evolucionar hacia un mundo más justo, más solidario, donde reine la paz.
Martin en la representación de perro, pericote y gato comiendo de un mismo plato, dandonos el inapreciable milagro de que es posible la integración de los seres humanos sin importar raza, credo o color solo necesitamos un poco de tolerancia, comprensión y mucho amor.
Más allá de los milagros o actos divinos que todos buscamos entre nuestros problemas y necesidades, busquemos el milagro más apreciado por el mensaje de Cristo, tener fortaleza para enfrentar los escollos de la vida y fe para mantener vivo el mensaje de Cristo, a través de nuestras acciones, buscando no solo el brillo de la adoración o la veneración sino el brillo de un alma que trasluce sentimientos de ayuda hacia aquellos que nos rodean y nos necesitan.
Desprendamos nosotros también de todo ego, vanidad o exceso de alabanza y sigamos el ejemplo de Martin. Ayudandona los más necesitados , es así como Martin un ser humano que vivió entre nosotros hubiera deseado que lo recordemos .
Sofía F.
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