UN
SER HUMANO LLAMADO “MARTIN”

Por
Sofía Flores.
Un ejemplo palpable de fidelidad y amor, nos lo dio nuestro hermano Martin de Porras un peruano nacido para sufrir todos los males inherentes de su época discriminación racial, social por ser hijo ilegitimo y pobre, no obstante a diferencia de muchos que reniegan de su ascendencia, justificando sus malas acciones por el abandono familiar o social, Martín tiene la fortaleza inspirada por Dios, para romper esas barreras convirtiéndose en un eterno servidor al prójimo así como a todo ser viviente, limosnero, barrendero, peluquero o enfermero, no busco el brillo material, ni el elogio por sus acciones, todo lo hizo en silencio con humildad siguiendo un lema , “aprended de mí que soy manso de corazón” .
Seguir el
testimonio de Jesús tal como lo
hicieron sus apóstoles, quienes en la historia
dejaron huella permanente de servicio a los demás aunque sufrieron
persecución, sacrificio y martirio por su fidelidad, debería ser
el ideal de todo ser humano consciente de la obra misericordiosa de Dios
a través de su hijo.
El mensaje
sencillo y profundo es el símbolo de toda fe religiosa, “amar al prójimo”, es así como toda sociedad podrá avanzar sin
caer en el mal latente que acosa al
hombre, porque toda maldad atenta contra
la conservación y progreso de la
humanidad.
Son muchas
las manifestaciones surgidas en el camino dejado por Jesús, en la actualidad
podemos ver asociaciones, grupos
religiosos, comunidades, legiones, cofradías, hermandades o devotos, los cuales adhieren a diferentes
seguidores de cristo tomando su nombre
como símbolo en la representaciones de estos grupos.
Todo
esto es un elemento sustancial para hacer realidad el mensaje de Jesús, la fe se demuestra con
obras ,la fidelidad significa amar a Dios sobre todas las
cosas , Dios es amor , el amor es dar ,
si somos fieles aprendamos a darnos al prójimo
, luchemos contra las adversidades, seamos justos, honestos, tolerantes, aprendamos a
perdonar y convivir en paz , tal como
fue el mensaje dejado por Jesús muriendo
en la cruz.
Martín nos
dio un ejemplo imperecedero de paz y bien entre los hombres, al reunir a comer
en un solo plato a perro, pericote y gato, demostrándonos la grandeza del amor
y la reconciliación.
Recordemos
a Martin como un ser humano con debilidades y virtudes pero con una gran fortaleza para convertir la tristeza en alegría,
para enfrentar el dolor y el temor con valentía
aferrándose a Dios.
Es así como Martín ahora nos diría:
Reúnanse
en mi nombre pero también acérquense a todos aquellos que los necesitan,
Guárdenme en su memoria pero por sobre todo